Si hubiera un premio a la hipocresía, los Riazor Blues serían unos perfectos candidatos a ganarlo y es que los ultras del Deportivo de La Coruña, muy aficionados a meterse en cuestiones que nada tienen que ver con el fútbol, han expresado su apoyo a la manifestación contra «el negocio de la vivienda» convocada para el próximo 5 de abril y ello pese a que el equipo de sus amores, aquel al que animan y apoyan de forma incondicional, es propiedad de un banco que, precisamente, tiene en el mercado inmobiliario una de sus formas más efectivas de hacer dinero.
«La clase trabajadora está cada vez más empobrecida. Alquileres e hipotecas se llevan gran parte de nuestros salarios. El sistema cada vez nos asfixia más y millones de personas no pueden acceder a una vivienda digna. El 5 de abril, sal a la calle y luchemos juntos», exponen los Riazor Blues, fervientes enemigos del capitalismo, como norma general, pero dóciles y serviles con la entidad financiera propietaria del Deportivo cuando toca posicionarse con temas como la marcha de Lucas Pérez.
Para algunos aficionados del Deportivo que ya empiezan a estar cansados de que los Riazor Blues actúen como si el club fuera suyo, esta protesta contra la situación del mercado de la vivienda es una más de las incoherencias entre las opiniones y las formas de actuar de estos ultras. Entre los críticos con el grupo, los hay que se preguntan cómo hacen los Riazor Blues para atiborrarse de cerveza todos los días de partido (y muchos en los que no hay partido) y para viajar varias veces al año para ver partidos del Dépor si tan mal lo pasan para pagar una hipoteca o alquiler.
La cuestión de los desplazamientos con el equipo fue una de las últimas que generaron fricciones entre los Riazor Blues y el resto de la parroquia deportivista. La presencia de decenas de sujetos con sudaderas oscuras (no con camisetas blanquiazules) en las gradas visitantes de los estadios donde juega el Dépor a domicilio ha levantado sospechas de que hay tongo en el sorteo de las entradas y que ese amaño es fruto de la connivencia entre ultras y directiva.
También surgió conflicto a raíz de la polémica marcha de Lucas Pérez del club, sobre todo después de que los Riazor Blues evitaran secundar los gritos de protesta hacia la directiva que se escucharon en el estadio de Riazor. Fue entonces cuando muchos hinchas del Deportivo acusaron a los ultras de estar «vendidos» a la propiedad del club y de haberle fallado a un jugador que había regresado al equipo en uno de los momentos más duros para la entidad.
Ahora, con su posicionamiento con respecto al siempre complejo tema de la vivienda, los Riazor Blues vuelven a demostrar estar un tanto desubicados pues, por más que el Deportivo es y será siempre mucho más que la persona o entidad que ostente su propiedad, no dejan de ser los hinchas más pasionales de un club que, a día de hoy, es de Abanca, un banco que opera con esas hipotecas que tan abusivas consideran los ultras y que, como todas las entidades similares, posee un elevado número de inmuebles.